12 de Diciembre de 2013

Una espiral…

Posted by Paranoid en Miscelánea | 11:06

La cosa funciona así. Una persona, joven, trabaja durante más de tres años en la misma empresa. En vez de ofrecerle un contrato indefinido, esa empresa mantiene a nuestra persona en cuestión con contratos por obra y servicio. Uno tras otro. Muchos. Nadie lo controla. O mejor dicho, lo controlan, pero nadie dice nada. Entonces esa persona decide mudarse junto con otra persona. Encuentran un hogar que han de pagar a precio de oro. Un hogar amortizado por el propietario desde hace años. Ese dueño exige que se formalice un seguro de impago (que extrañamente se ofrece a pagarlo él). La entidad aseguradora pide los datos laborales de ambos inquilinos. Concluye que la persona A, cómo no se encuentra contratada de forma indefinida, tiene que acreditar que ha acumulado días trabajados suficientes como para disponer de un tiempo concreto de prestación por desempleo. Por si acaso. Esa persona, junto con individuo B, tiene la mala costumbre de querer vivir en un piso pequeño, no muy nuevo, no muy lujoso, por lo que ambos preparan la documentación necesaria para probarlo. Y luego se verá.

O bien, la cosa funciona así. Un país mantiene desempleada a una parte importante de sus jóvenes. Otra parte trabaja bajo el agujereado paraguas del contrato temporal. En ese país (no daremos nombres), los sueldos son bajos, cada día más. Y los alquileres, no del todo asequibles. En el país del que hablamos, han aumentado las garantías que se exigen para arrendar un inmueble al mismo tiempo que disminuye la capacidad de la población para cumplirlas.

La pregunta es: ¿cómo lo hacemos?

Qué pena de sitio.

Paranoid escucha Aprovechando, de Celtas Cortos

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