13 de Diciembre de 2009

Kader

Posted by Paranoid en Miscelánea | 18:05

Me acaba de llamar Kader. ¿Quién es Kader? Un amigo, una persona que conocí en Ceuta hace ya cinco años y medio y con el que no hablo (hablaba) desde que volví de allí. Si, casi el mismo intervalo, cinco años más o menos.

Para ser la primera vez que me iba de casa, la aventura ceutí no fue tan negativa (ni tampoco tan positiva). El hecho de encontrarme por allí con Donmazinger, Hamido, Kader y muchos como ellos lógicamente ayudó. Es más, fue crucial. Fueron sólo seis meses con la vuelta programada de forma precisa en mi subconsciente. “Tú nunca viniste”, me solía decir el fotógrafo del periódico, ese mismo que me describía como gitano afrancesado con su indestructible acierto árabe. Buen tipo. Extraño y buen tipo.

Lo que viví allí se puede definir como un semestre de altibajos extremos: de la gloria a la desesperación, de disfrutar de la vida a insultarla con desprecio, el término medio en el borde norte africano parecía no existir. Durante ese lapso sentimos la presión y la injusticia laboral, pero también la libertad y los significados de la palabra amistad que hasta entonces no habíamos experimentado. Al menos yo. Y era normal, digamos que jamás se habían dado las circunstancias necesarias para ello. Ocurrió tanto en tan poco tiempo que no se me ocurre una manera justa de plasmarlo aquí. Pero ocurrió, y de alguna manera sigue dentro de mi. Ah, y descubrí Marruecos (y de qué manera). Esto último tampoco me ha abandonado.

Decía que hace un rato he hablado con Kader. Cada vez que entablo contacto con alguien de aquella época-lugar (coordenada espacio-tiempo), los recuerdos fluyen automáticamente. Su llamada me ha hecho rememorar, claro. Las conversaciones sobre aquellos días con Donmazinger o con Luis, también. En general, la mente se apiada de nosotros y nos desempolva los recuerdos más agradables. Las escapadas a Marruecos, las salidas nocturnas, los cafés en La Alhambra, la visita de Ultrasónica y el Abuelo Cascarrabias o cualquier quedada poco o nada programada nos permitían resistir en aquella ciudad, tan interesante para el que llega como exasperante para el que la quiere abandonar.

También afloran los momentos complicados, pero estos después. Las eternidades en aquel maldito agujero que alguien bautizó como redacción, el mafioso esclavista, los viajes a la Península, a casa, casi medidos en jornadas como el Oeste americano. Son sólo algunos. Inevitablemente, siempre que estas sombras aparecen lo hace también la frase de la esperanza o el autoengaño. “Si nos pilla ahora”, “si llegamos a Ceuta con lo que ya hemos vivido”, “si volvemos con la madurez y la experiencia que ahora tenemos”. Pues no sé. Seguramente nuestro trabajo sería mejor, nuestra vida también, nuestra estancia más provechosa y más duradera, me atrevo a asegurar. Pero son todo elucubraciones. He podido comprobarlo en varias ocasiones (algunas más que verosímiles) pero todas se quedaron, como mucho, en un casi. Por algo será.

En días como hoy, en estos instantes en los que el pasado cobra vida (gracias Kader), un magnetismo irresistible me arrastra, me exige volver y revivir, durante unos días y desde un prisma muy diferente, lo que allí sucedió. Así me paso días y días planeando con el convencimiento de que lo conseguiré. Cruzo los dedos.

Paranoid exime a cualquiera de leer este rollo
Paranoid escucha Queens of the Stone Age

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