Ávila. Sábado a eso de las 18:30. Zona Sur. Estoy un poco desorientado (que no perdido), busco una calle muy pequeña que por desconocida parece imaginaria. Al salir de una rotonda, un estruendo en forma de sirena me indica que, o me quito de en medio, o un bonito coche de la Policía pasa por encima del mío. Me separo y freno justo delante de un paso de cebra con vieja incorporada. La señora se acerca al coche y toca la ventana. La bajo.
Señora semifosilizada: ¿Qué dirección llevas?
Paranoid: No lo sé (y era cierto).
Señora semifosilizada: ¿Pero vas hacia allá? –me dice, momento en el que abre la puerta y mete la pierna, o lo que fuera aquello-.
Paranoid: ¡Pero señora, adónde va! –grito mientras quito todo lo que había en el asiento del acompañante. Me arrepiento de la expresión nada más escupirla, no creo que sea la más adecuada para mis intereses-.
Señora semifosilizada: Hacia allá –contesta, mientras señala el horizonte y se acomoda por completo.
Yo, claro, alucinaba. No sólo no tenía mucha idea de por dónde seguir, ahora además llevaba una anciana al lado con cara de loca y traje-de-vieja azul, también de loca. Arranco y sigo hacia delante, la dirección, en principio, nos servía a los dos.
Señora semifosilizada: ¿Qué dirección llevas?
Paranoid: (esto me suena) Le repito que no sé, estoy un poco perdido.
Señora semifosilizada: ¿Hacia el centro?
Paranoid: (paciencia Paranoid, paciencia) Ummm, mire, ¿adónde se dirigía usted?
Señora semifosilizada: Allí. Un poco más adelante… frene frene, es en este edificio –todo esto lo dice en apenas 300 metros. Al parecer le dolía el pie-.
Paranoid: Muy bien, pues espere un momento que busco un sitio donde parar. Aquí no es posible.
Señora semifosilizada: ¡Es ahí, hijo! ¡Es ahí! –grita, mientras señala con el dedo–.
Paranoid: Ya, ya, paro en cuanto pueda.
Pero no me da tiempo a “poder”. Miro a mi derecha y veo como la señora tiene la puerta abierta. El coche en marcha, la puerta abierta, la vieja a punto de salir y una farola que espera su momento de gloria. Freno en seco. La señora se tambalea y se escapa con sorprendente agilidad. Me estiro, cierro y subo de nuevo el volumen. Pearl Jam muy alto. Me parto de risa.
Paranoid escucha Dr. Sapo