30 de Diciembre de 2009

Virus

Posted by Paranoid en Miscelánea | 17:57

Tres días, tres, con los virus campando a sus anchas por mi cuerpo. Tres días y medio, si cuento el maravilloso viaje de vuelta del domingo. Lunes y martes en casa. Sin Lau (trabajaba), sin Maya (de vacaciones). Miércoles, hoy, en el curro, destilando miseria, mal humor y desgana.

¿Qué hago aquí? No sé. Supongo que ayer me convencí de ello. En parte porque me encontraba algo mejor (no por la noche, desde luego), en parte porque otro día así, doblado en el sofá, doblado en la cama, doblado en la alfombra, podía resultar lacerante.

Horas y horas perdidas con el único deseo de la desconexión, la oscuridad absoluta, la postura perfecta para dejar de sentir ese latido insidioso que presionaba mi cabeza. En casi un abrir y cerrar de ojos, horas y horas de bienestar, de dudas acerca de lo que hacía allí y frases rotundas: “De hoy no pasa (pero pasó)”. Siempre a merced de unos virus bipolares que dominan la táctica militar como nadie.

Paranoid se encuentra en uno de esos momentos de calma

23 de Diciembre de 2009

Sueños: la manager de Muse

Posted by Paranoid en Miscelánea | 8:01

Hacía tiempo que no tenía un sueño digno de mención. De hecho, hacía tiempo que no recordaba qué había soñado, lo que prueba que mi cerebro, incluso dormido, aplica aquello de la memoria selectiva, sólo se queda lo importante.

Toda la escena transcurre en la sede de la empresa para la que trabajo. Justo antes de los tornos de entradas (sin maldad ¿eh?, sólo están para gestionar emergencias, nos cuentan…), me encuentro con una señora. Una señora sí, 60 años, baja, rellena (lo justo) chaqueta de vieja y paraguas. Desde el principio, este personaje, que parece más una vendedora de Círculo de Lectores que otra cosa, exhibe su animadversión hacia mi. El problema es que hacía días había publicado una crítica sobre Muse, de la que era manager, en la que me metía con Matthew Bellamy. Supongo que se refería a esta entrada. Según esta persona, yo aludía al michelín que se le formaba al cantante con la correa de la guitarra. Y lo peor es que yo reconocía que había comentado el hecho y contestaba a la manager: “mire señora, si Matthew se ha abandonado y tiene tripa, no es mi problema. Yo sólo lo incluyo como un hecho cierto, nada más”. Dicho esto, la representante se iba no sin antes darme un par de besos de abuela.

No me vendrían mal unas vacaciones.

Paranoid no puede dejar de escuchar So Cow

13 de Diciembre de 2009

Kader

Posted by Paranoid en Miscelánea | 18:05

Me acaba de llamar Kader. ¿Quién es Kader? Un amigo, una persona que conocí en Ceuta hace ya cinco años y medio y con el que no hablo (hablaba) desde que volví de allí. Si, casi el mismo intervalo, cinco años más o menos.

Para ser la primera vez que me iba de casa, la aventura ceutí no fue tan negativa (ni tampoco tan positiva). El hecho de encontrarme por allí con Donmazinger, Hamido, Kader y muchos como ellos lógicamente ayudó. Es más, fue crucial. Fueron sólo seis meses con la vuelta programada de forma precisa en mi subconsciente. “Tú nunca viniste”, me solía decir el fotógrafo del periódico, ese mismo que me describía como gitano afrancesado con su indestructible acierto árabe. Buen tipo. Extraño y buen tipo.

Lo que viví allí se puede definir como un semestre de altibajos extremos: de la gloria a la desesperación, de disfrutar de la vida a insultarla con desprecio, el término medio en el borde norte africano parecía no existir. Durante ese lapso sentimos la presión y la injusticia laboral, pero también la libertad y los significados de la palabra amistad que hasta entonces no habíamos experimentado. Al menos yo. Y era normal, digamos que jamás se habían dado las circunstancias necesarias para ello. Ocurrió tanto en tan poco tiempo que no se me ocurre una manera justa de plasmarlo aquí. Pero ocurrió, y de alguna manera sigue dentro de mi. Ah, y descubrí Marruecos (y de qué manera). Esto último tampoco me ha abandonado.

Decía que hace un rato he hablado con Kader. Cada vez que entablo contacto con alguien de aquella época-lugar (coordenada espacio-tiempo), los recuerdos fluyen automáticamente. Su llamada me ha hecho rememorar, claro. Las conversaciones sobre aquellos días con Donmazinger o con Luis, también. En general, la mente se apiada de nosotros y nos desempolva los recuerdos más agradables. Las escapadas a Marruecos, las salidas nocturnas, los cafés en La Alhambra, la visita de Ultrasónica y el Abuelo Cascarrabias o cualquier quedada poco o nada programada nos permitían resistir en aquella ciudad, tan interesante para el que llega como exasperante para el que la quiere abandonar.

También afloran los momentos complicados, pero estos después. Las eternidades en aquel maldito agujero que alguien bautizó como redacción, el mafioso esclavista, los viajes a la Península, a casa, casi medidos en jornadas como el Oeste americano. Son sólo algunos. Inevitablemente, siempre que estas sombras aparecen lo hace también la frase de la esperanza o el autoengaño. “Si nos pilla ahora”, “si llegamos a Ceuta con lo que ya hemos vivido”, “si volvemos con la madurez y la experiencia que ahora tenemos”. Pues no sé. Seguramente nuestro trabajo sería mejor, nuestra vida también, nuestra estancia más provechosa y más duradera, me atrevo a asegurar. Pero son todo elucubraciones. He podido comprobarlo en varias ocasiones (algunas más que verosímiles) pero todas se quedaron, como mucho, en un casi. Por algo será.

En días como hoy, en estos instantes en los que el pasado cobra vida (gracias Kader), un magnetismo irresistible me arrastra, me exige volver y revivir, durante unos días y desde un prisma muy diferente, lo que allí sucedió. Así me paso días y días planeando con el convencimiento de que lo conseguiré. Cruzo los dedos.

Paranoid exime a cualquiera de leer este rollo
Paranoid escucha Queens of the Stone Age

3 de Diciembre de 2009

Monstruo

Posted by Paranoid en Más allá de mi ventana | 9:15

Escuchar la noticia, saber que el chico acusado de abusar de su hija y matarla era inocente me produjo cierta zozobra. Literalmente, además, iba conduciendo y durante un segundo desvié toda mi atención hacia la radio.

No voy a poner nombres ni fotografías ni nada. Nada. Porque de todo lo que ha ocurrido, por más flagrante, esto es lo que más grave me parece. O no, mejor, lo que más me fastidia: el hecho de que después de descubierta la verdad, varios medios hayan mostrado de nuevo las fotos del joven y también repetido su nombre. Y me da lo mismo que el contenido de la información sea exculpatorio, y me da igual que alguien entone el mea culpa (que de hecho, no lo he visto en ningún sitio). El daño está hecho, sí, pero insistir en la identificación, aunque sea junto a la palabra inocente, no hará otra cosa que agravarlo.

Sobre cómo o por qué ha pasado, no soy nadie escribir verdades absolutas, pero algunas cosas me suenan. Me suena el error médico y su gravedad, sí, pero me suena más el periodista ávido de exclusivas. Me suena también aquello de cuanto más carnaza mejor y mucho más la historia del clásico diario/tv que presiona al típico redactor (en general, con un futuro bastante precario) hasta la saciedad. Y entre unas cosas y otras, entre la competitividad propia y la que te imponen, entre romper en portada y darle con ella en las narices al periódico de al lado, entre el médico o funcionario que filtra y la grabadora que registra, entre todos se han cargado el futuro de alguien al que todos dimos por culpable. Por monstruo.

Y me doy vergüenza por ello, tanto como los medios en los que un día trabajé o la sociedad en la que vivo. Espero que la próxima vez que me encuentre ante una noticia de este tipo, al menos me permita a mi mismo dudar.

Ah, y una observación más, la última. Qué sospechoso me parece que la Policía no advierta a un acusado presunto asesino-pederasta de que se tape la cara al salir del juzgado. Qué sospechoso.

Paranoid se ha aficionado a los artículos de Isaac Rosa (a quién próximamente tendremos en Mandarina Magazine) en Público