Visto lo visto, he decidido dejar de hablar por un tiempo de Bush por aquí. No sé, al menos hasta que no se me ocurra otra cosa mejor. Lo de esta niña me ha recordado a una escena típica de los Simpsons. Como todo, vale, pero esta vez con toda la fuerza de la ironía y la crítica que a menudo la serie tiene. Me imagino a cinco SWAT por cada puerta del aula, armados con sus subfusiles y escaneando las paredes de la clase con sus puntitos rojos. Tras pasar lista el capitán e identificar a la peligrosa díscola americana, la habrán agarrado por las sobaqueras, arrastrado a una sala de interrogatorios y luego obligado a escribir 500 veces Bush es un santo varón.
Yo por si acaso, lo dicho. Chitón absoluto. Si le han hecho esto a una alumna, a saber la que me armarían a mi, no tan joven, español, ligeramente rojo, con antecedentes, despeinado, pobre, bajito (mediano aquí, bajito alli) y no muy amigo del señor Aznar. Bueno, puedo callarme o escribir con disimulo, entre silbidos y sonidos de grillos. Se me ocurre formar textos con las primeras letras de cada línea, hacer malabarismos con movimientos de caballo de ajedrez o ejem ejem, apelar a la selección del texto.
¿Qué, había armas de destrucción masiva en el estuche? Que gente como tú se atreva a dar lecciones aquí y allá… A ver si te jubilas de una vez y te proponen como secretario de la Unión Colombófila Americana.
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