29 de Septiembre de 2006

Miedo de la vida

Posted by Paranoid en Cementerio de los libros olvidados | 1:12

“No es la mala vida la que me mata, no; es la vida toda y mi conciencia extrema de ella, vislumbre de la muerte.
Primero maldigo. Luego
reclamo un poco de atención:
Dimito como ser humano.”

Política de hechos consumados (Relatos, monólogos y poemas). Nacho Vegas.

Historias y vivencias. Recuerdos, relatos de ficción y de realidad con una fina línea que los separa. Tan fina como inescrutable. Su pesimismo y negatividad, su forma de ver la vida, o de intentar no verla, y su fama de maldito transcrita, letra a letra, en apenas ochenta páginas.

Sus canciones sin melodías ni voces quejumbrosas.

Paranoid escucha Selling Jesús, de Skunk Anansie
Paranoid intenta conocer a Dorian Gray
Paranoid dormitará hasta la tarde

26 de Septiembre de 2006

Muchedumbres y escapes

Posted by Paranoid en Sesiones (con Gordon Geco) | 1:08

Conocí a un pintor. Hace tres semanas, para ser exactos. Un pintor de los de verdad, de esos que te imaginas en su taller con boina, jersey a rayas y muecas de dolor tras cada pincelada. Tiene unos cuarenta años y sólo hace diez que se dio cuenta de que lo que quería era vivir de sus creaciones, malvivir, según temporadas, y hacer lo que le gustaba.

Hablamos durante una hora. Él, yo (su amigo filósofo se desenganchó a los cinco minutos) y mis cervezas. Discutimos sobre el proceso creativo y las dificultades a la hora de juzgarnos a nosotros mismos, sobre pintar (escribir, componer, mirar…) para ser libres o hacerlo para comer, sobre superar los momentos difíciles o desistir para dejarse caer entre la muchedumbre. Sobre todo eso y mucho más, con complicidad, entendimiento y ganas de cambiar el mundo.

Me fui a casa con mis pensamientos a cuestas, porque me parecían más pesados que nunca. Deseé con todas las fuerzas que encontré de mi parte (la cerveza se había adueñado de algunas de mis reservas), saltar del “animal completamente normal” en cuanto tuviera oportunidad. Anhelé ver ese momento, encontrarme con él de sopetón y reunir el valor, un poco de aquí, otro poco de allá y un poco más prestado, para agarrar la rama y ver pasar el mundo por debajo.

Estoy haciendo acopio. Más o menos, como una anciana de pueblo en su arcón congelador.

Paranoid escucha Hands, de The Raconteurs
Paranoid visita la página del pintor (él es Jesús)
Paranoid ha cenado cazón, como en los viejos tiempos

23 de Septiembre de 2006

Proposición indecente

Posted by Paranoid en Más allá de mi ventana | 17:26

Quiero proponer una recogida de firmas para galardonar a José María Aznar con el premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2007. He tenido en cuenta, para tomar esta decisión, su papel de conciliador en este mundo perro y vil que se derrumba desde que dejó el poder, su ánimo de revisar la historia en pos de un renacimiento pacífico, su cruzada por el entendimiento racial y su defensa del inocente e ingenuo adalid de los católicos. Y todo, expresado en un perfecto inglés que parece salido de las mismísimas aulas de Oxford.

Confío, eso sí, que mi exiguo éxito de visitas (lógico, dado mi comportamiento novato y errático en el mundo de los blogs) no cambie de repente y me salga la ironía por la culata, como se suele decir.

Paranoid escucha RGB, de Peepshow
Paranoid visitó ayer, por primera vez, Filtraciones al Mundo Exterior
Paranoid siente que algo echa en falta

22 de Septiembre de 2006

Sueño

Posted by Paranoid en Sesiones (con Gordon Geco) | 11:04

Hoy el sueño ha decidido amotinarse en mi cabeza. Esta mañana, antes de levantarme, ha atenazado mis ideas, en plena fase R.E.M., y las ha recluido dentro de mi duramadre usando, para ello, cuerdas, grilletes y malos pensamientos. Cuando me he despertado, me ha notificado su acción de protesta, como él lo llama, mediante un dolor constante de cabeza y un estado que varía entre el zombiano y el noctambulismo activo. Su lista de reivindicaciones, larga e irrealizable en occidente, se podría resumir en más tiempo para su disfrute personal y regularización de horarios.

Yo, claro, le he dado largas al estilo negociador mientras le he atacado, veladamente, a base de cafeína en grandes cantidades, música ratonera y cañones de agua fría alrededor de su reducto. De momento pierdo la partida, hasta tal punto que ya ha sacrificado dos ideas y me ha enviado el pulgar de una tercera.

Más tarde usaré el arma siesta combinada con te marroquí.

De momento, lo siento por los clientes. Menos mal que no me ven la cara.

Paranoid escucha La Herida, de Heroes del Silencio
Paranoid sopesa el uso de una aspirina
Paranoid no quiere trabajar mañana, y menos gratis

18 de Septiembre de 2006

Hipoteca fácil

Posted by Paranoid en Más allá de mi ventana | 23:48

Si lo pienso bien, no sé que hacemos los jóvenes quejándonos (ay dios, se me acaba de escapar un gerundio…) del problema de nuestro acceso a la vivienda. A mí ahora me parece perfectamente posible comprar una casa y, si nos ponemos caprichosos, encima el banco nos lo pone fácil.

En la parte de abajo, las bonitas letras.

Paranoid escucha 60 miles an hour, de New Order
Paranoid quiere un cambio
Paranoid busca un piso en Madrid a buen precio

15 de Septiembre de 2006

Antidisturbios

Posted by Paranoid en Más allá de mi ventana | 23:05

Dice hoy El Día de Valladolid que la ciudad se queda sin antidisturbios por culpa de las repatriaciones masivas a Senegal (¿pero no decían que no había?). Al parecer, gran parte de los policías de esta Unidad vuelan con los senegaleses a su país de origen.

A mi me parece genial. Este finde toca aprovecharnos. :mrgreen:

Paranoid escucha Santos que yo te pinté, de Los Planetas
Paranoid ha pasado una tarde muy agradable
Paranoid se va en busca de cerveza

14 de Septiembre de 2006

Trainspotting llama

Posted by Paranoid en Sesiones (con Gordon Geco) | 0:10

Elige no elegir. Elige pasar de todo. Elige vivir, si, pero vivir lo que te marcan. Elige ser como los demás, cueste lo que cueste, “porque tiene que ser así”. Elige esperar a que te elijan. Elige lo que no puedes alcanzar (¿ensoñación?) para tener siempre una excusa. Elige la mediocridad. Elige no defraudar. Elige no ser mejor que nadie para que no te vean. Elige saberte inteligente y elige no demostrarlo demasiado. Elige dormir poco para vivir más. Elige la tentación. Elige la manzana prohibida sólo por no elegir lo contrario.

Elige lo que quieras. Normalmente no tendrás elección.

Paranoid elige Corduroy, de Pearl Jam
Paranoid da las gracias a Lady Gore
Paranoid sigue cediendo su suerte, de algo tiene que servir

12 de Septiembre de 2006

Tren

Posted by Paranoid en Sesiones (con Gordon Geco) | 0:42

El sonido del tren siempre me ha atraído. La casa de mis abuelos se encuentra a unos quince metros de la vía. Cuando era pequeño, esperaba horas y horas, mientras devoraba libros, a que trenes nocturnos rompieran la oscuridad y el silencio. Jugaba a adivinar, a escuchar antes que nadie, el sordo rumor, casi inexistente, que anunciaba su llegada. Lo intuía, me aseguraba a mi mismo la imposibilidad de que tuviera razón y, a los cinco minutos, sonreía y enfilaba a trompicones el camino a la mejor tribuna de observación.

Cuando estacionaba en la estación, a veces durante horas, me atrevía a cruzar por delante. Las grandes locomotoras de mercancías parecían animales mitológicos, siempre con expresión amenazante (hoy diría, en cierta manera, viril), sin dejar nunca de susurrar su inmenso poderío. Cruzar los raíles con el tren parado era una “aventura”. Desafiarlo, mirarlo a los ojos sin apartar la vista de su ruda expresión, se convertía en la mejor de las autoafirmaciones. Un pueblo atado inevitablemente al tren es un pueblo atado también a la muerte, a las desgracias y las habladurías, leyendas y realidades a partes iguales causadas por una máquina que nunca muestra piedad.

El sábado fui a buscarla y surgió de nuevo ese vínculo que difícilmente me abandonará. Llegué pronto. Y disfruté. Me hice acompañar de la música que me llena, que acentúa mis sentidos, pero la abandoné siempre que tuve ocasión. Cada vez que distinguía el lánguido faro al fondo apagaba el reproductor, cerraba los ojos y me dejaba llevar por la vibración y sonido de una horda de ruedas que sacudía el suelo a apenas dos metros. Yo también me sentí sacudido. Y algo reafirmado.

Paranoid escucha Mogway
Paranoid se busca, hoy un poco más
Paranoid ha cedido toda su suerte

6 de Septiembre de 2006

Sorpresas

Posted by Paranoid en Cementerio de los libros olvidados | 1:00

Cuando he llegado a casa algo me ha guiado directo a él, a un pequeño libro, sin estridencias, de los que en el colegio no hablaban y en las reuniones familiares hacía lo posible por pasar desapercibido. Desde lo alto de la estantería me llamaba, con ademanes nerviosos, un tomo menudo, en blanco y negro. “La vida es un guión”, de Isabel Coixet.

Hace tiempo, cuando lo leí por primera vez, acabé con el remanente de post it de casa. Apuntaba expresiones, palabras, párrafos y pensamientos a un ritmo demasiado alto como para disfrutar. Y precisamente hoy es lo que he hecho. Saborear sus historias, voltearlas, interrogarlas y mirarlas de soslayo para pillarlas desprevenidas. De nuevo, he sentido a Isabel delante de mí, con un café caliente entre las manos y una voz entrecortada y rápida, que disparaba silabas en todas las direcciones. Me he visto ante un blog en su versión tradicional, con 107 páginas de diseño duro, monocromático e inigualable en la red, por mucho que se intente. La cineasta reconstruye su vida en torno a los momentos más importantes. Recuerda su infancia y relata su presente con líneas cómodas, sinceras, dramáticas, hilarantes, en ocasiones cargadas de opinión, en ocasiones asépticas como el interior de un quirófano, pero nunca carentes de sentido.

Me he visto incapaz de desgajar un capítulo del guión de Isabel, de la historia de lo que es y de lo que será. Sólo recomiendo su lectura y aprovecho, ahora que no nos lee nadie, para confesarle lo poco que me gusta su cine y lo mucho que he vivido, sin embargo, su pluma.

Paranoid escucha Milano, de Sigur Ros
Paranoid desea cerrar los ojos hasta el viernes
Paranoid agradece a Lau que le pasara el libro