28 de Febrero de 2006

La Guía del Autoestopista Galáctico

Posted by Paranoid en Cementerio de los libros olvidados | 17:06

“La poesía vogona ocupa, por supuesto, el tercer lugar entre las peores del Universo. El segundo corresponde a los azgoths de Kria. Mientras su principal poeta, Grunthos el Flatulento, recitaba su poema «Oda a un bultito de masilla verde que me descubrí en el sobaco una mañana de verano», cuatro de sus oyentes murieron de hemorragia interna, y el presidente del Consejo Inhabilitador de las Artes de la Galdia Media se salvó, perdiendo una pierna en la huida, Se dice que Grunthos quedó «decepcionado» por la acogida que había tenido el poema, y estaba a punto de iniciar la lectura de su poema épico en doce tomos titulado «Mis gorjeos de baño favoritos», cuando su propio intestino grueso, en un desesperado esfuerzo por salvar la vida y la civilización, le saltó derecho al cuello y le estranguló.
La peor de todas las poesías pereció junto a con su creadora, Paula Nancy Millstone Jennings, de Greensbridge, en Essex, Inglaterra, en la destrucción del planeta Tierra.”
Un artículo de La Guía del Autoestopista Galáctico (Douglas Adams) sobre la poesía espacial.
Peligroso leerlo en cualquier lugar público, al ataque de risa le suceden miradas de ‘que chico más raro…’

Paranoid escucha Song for Ana, de Deluxe
Paranoid cualquier día reproduce otro fragmento
Paranoid está de vuelta a la realidad

27 de Febrero de 2006

Visión comercial

Posted by Paranoid en Más allá de mi ventana | 17:56

Para que luego digan que los del gracejo infinito viven en Cádiz y hacen chirigotas. Si en casa (en medio de Castilla) comprase yo el pescado, iría siempre aquí.

Paranoid escucha How much is the fish, de Scooter (una de las dos canciones de este tipo que me han gustado en mi vida)
Paranoid tiene demasiado frío en las manos
Paranoid intenta inventarse una cena para esta noche

24 de Febrero de 2006

Paranoid en pre-resaca

Posted by Paranoid en Uncategorized | 0:19

Me he pasado media noche con un siniestro-gótico-tío que va de negro (he aquí el producto de su mente), bebiendo cerveza y comiendo lémures de gominola.
El caso es que ya estoy en casita, con demasiado alcohol acomodado en el cuarto de estar de mi cabeza (se ha hecho con el mando a distancia de la tele, ha conquistado el frigorífico y se está haciendo unas sopas de sobre, si, de esas de sucedáneo de crema de champiñones, en el micro) y con los ojos como las luminarias del peaje de la autopista A-6.
Ah, y me he tomado dos chupitos de gomibaya en el Fuzztone

Paranoid escucha Lovers End, de The Birthday Massacre
Paranoid no debería escribir esta noche
Paranoid va a dormir hoy para que no se preocupe La mujer tirita

23 de Febrero de 2006

Más de Adams

Posted by Paranoid en Cementerio de los libros olvidados | 1:45

Me estoy leyendo El Restaurante del Fin del Mundo, de Douglas Adams. En la tarjeta donde apuntan la fecha de devolución sólo hay dos casillas usadas. La primera (08/12/1993) y la mía (06/03/06). Eso tiene que acabar con la autoestima de cualquier libro con un mínimo de personalidad.
De hecho, se lo he preguntado. Pero me ha dicho que no, que él vive tan tranquilo, releyéndose de vez en cuando y charlando con compañeros suyos de autores como Adams, Georgie o Adam, Eva. Según me dice, incluso ha ligado (disimulando, que en la biblioteca hay menores) con el número 15 de la revista Marie Claire. “Madura, con clase y buen hacer”, dijo de ella, “aunque un poco estrecha, era una edición a 64 páginas”.
De todas formas, detecto en su forma de tratarme que le molesta que lo haya cogido. Escupe el marcapáginas, se esconde debajo de la cama (y juega al tute con los calcetines y juguetes varios de Bin Laden) y se vuelve del revés en el momento menos adecuado para dejarme en ridículo.
Menos mal que le quedan 98 páginas de vida en mi casa y luego lo devolveré a su asilo. No se si acercarle antes un mechero encendido o mojarle un poco para acojonarlo aunque sea…

Paranoid escucha Ô Toi, de Eiffel
Paranoid tiene sueño y le va a poner solución
Paranoid quiere que llegue ya el fin de semana

22 de Febrero de 2006

Que los rocíen con frenadol…

Posted by Paranoid en Más allá de mi ventana | 0:43

Hoy en el telediario hemos visto puno y yo unas imágenes de operarios echando un líquido a las ruedas de los camiones y coches por aquello de la gripe aviar/aviaria/del pollo/moquillo de los pájaros. Era en Alemania, creo. El puno, haciendo gala de su habitual sentido común, soltó todo serio: “Pues no sé para que tanto jaleo si estos bichos van a venir volando y encima cuando quieran”.
Y lo peor es que tiene toda la razón.

Paranoid escucha Rudy, de Supertramp
Paranoid está tan cansado que le cuesta apretar las teclas
Paranoid puede que esta noche sueñe con el dichoso geco

20 de Febrero de 2006

La boca le ha perdido

Posted by Paranoid en Más allá de mi ventana | 23:40

Pues ya ha salido la condena para Irving. Toma ya. Tres años. Ahora que se envalentone, confirme la existencia de los Reyes Magos, el ratoncito Pérez y la autoría de ETA…

Ah! y a ver si tiene narices de decir que el aceite de oliva engorda y es malo para el corazón…

Paranoid escucha Hora 25 de la SER, nada de música
Paranoid se debate entre la vida… o Portugal
Paranoid se siente ligeramente estresado

19 de Febrero de 2006

El débil vuelve a perder

Posted by Paranoid en Más allá de mi ventana | 19:47

Muna planchaba días atrás frente a una ventana cuando, al mirar al patio, advirtió que una paloma blanca con algunas vetas grises buscaba refugio en un rincón, el más alejado de su limitado mundo. El animal parecía cansado (todo lo cansada que puede parecer una paloma), hastiada y con problemas en una de sus alas. A la vista de su situación, muna sintió pena (tener un animal en casa ayuda en esto de la empatía) y le tiró unos trozos de pan. Con toda buena voluntad claro, sólo quería que el ave se alimentase y sobreviviese a esos malos momentos. Luego muna siguió su tarea pero con una sombra rondándole la cabeza, justo al apartar la mirada del patio, muna observó dos gatos en una tapia con cara de viciosos. O de hambrientos. Creo que la cara es la misma.
Al día siguiente, cuando muna volvió al lugar de los hechos, lo primero que hizo fue acercarse al vidrio y dirigir su mirada hacía el rincón. No vio nada y se tranquilizó pero, cuando buscó en el lado contrario, se dio de bruces con la realidad. Cuatro plumas raídas y unas manchas de sangre revelaban con exactitud lo ocurrido. Los gatos, en la misma tapia, miraban al horizonte. Tranquilos y con el deber cumplido.
Y a mi, que soy muy malpensado, todo esto me suena a metáfora de la vida.

Paranoid escucha Heroin de The Velvet Underground
Paranoid discute con su estómago
Paranoid también se lleva mal, hoy, con su cerebro

17 de Febrero de 2006

Mi faceta artística

Posted by Paranoid en Uncategorized | 10:44

Mi amigo Isi me ayuda sobrellevar mi ingente cantidad de tiempo libre. El viernes me pasó una página ideal para pasar ratos muertos en el curro, en casa, en clase o en cualquier situación aburrida (y con conexión) que se me ocurra.
Este es el producto de mi arte.

Paranoid escucha Discotheque, de U2
Paranoid se aburría cuando creó su obra maestra
Paranoid tiene demasiadas cosas en las que pensar

15 de Febrero de 2006

El misterio del solitario

Posted by Paranoid en Cementerio de los libros olvidados | 18:52

Hace unos días Paulita me paso el recado. Es complicado elegir el fragmento de un libro que más me haya impactado. Al final me he decidido a poner el que ha conseguido dar más vueltas en mi cabeza (gracias a este post vuelve a dar vueltas). Es de “El misterio del solitario”, de Jostein Gaarder. Un poco largo, pero impresionante.

“La posibilidad de que ninguno de tus antepasados muriera de niño era una contra miles de millones –continuó, y a partir de ese momento, las palabras fluían de su boca sin parar, como el agua de una cascada–. Porque no se trata únicamente de la peste negra, ¿sabes?, sino que, además, todos tus antepasados se hicieron mayores y tuvieron hijos, incluso durante las peores catástrofes naturales, e incluso en tiempos en que la tasa de mortalidad infantil era muy alta. Naturalmente, muchos padecerían alguna enfermedad, pero siempre se recuperaron. En ese sentido, has estado a un paso de la muerte cien mil millones de veces, Hans Thomas. Tu vida sobre este planeta se ha visto amenazada por insectos y animales salvajes, por meteoritos y rayos, enfermedades y guerras, inundaciones e incendios, envenenamientos e intentos de asesinato. En la batalla de Stiklestad, por mencionar sólo un ejemplo, te hirieron centenares de veces, porque habría antepasados tuyos en ambos bandos; en realidad, luchabas contra ti mismo y tus posibilidades de nacer, mil años más tarde. Y, como puedes suponer, en la última Guerra Mundial se dio el mismo caso: si a tu abuelo paterno lo hubiera matado de un tiro algún patriota noruego, durante la ocupación alemana, entonces no habríamos nacido ni tú ni yo. Lo que quiero decir es que esto ha ocurrido miles de millones de veces a lo largo de la Historia. Cada vez que han volado flechas por los aires, tus posibilidades de nacer han estado bajo mínimos. ¡Y sin embargo, aquí estás, bajo el cielo, hablando conmigo, Hans Thomas! ¿Lo entiendes? […] Estoy hablando de una continua cadena de casualidades –continuó mi viejo–. Y, de hecho, esta cadena retrocede hasta la primera célula viva que se dividió en dos, dando así origen a todo lo que crece en este planeta hoy. La posibilidad de que mi cadena no se rompiese en ningún momento en el transcurso de tres o cuatro mil millones de años era tan remota que resulta casi impensable. Pero, como ves, he sobrevivido. Ya lo creo, coño. Por otra parte, creo que tengo una gran suerte por poder vivir en este planeta contigo. Pienso que cada pequeño habitante de la tierra tiene una enorme suerte.”

Paranoid escucha Behind the pose, de Second
Paranoid ha dudado mucho entre este libro y Maya, del mismo autor
Paranoid sueña con Alonso Martínez

13 de Febrero de 2006

El cielo de los ochomiles

Posted by Paranoid en Cementerio de los libros olvidados | 10:51

“Porque todo el mundo sabe que la época del año que se ha elegido para el buen humor es el verano (telediarios, segunda edición; encuestas y estadísticas). Otra cosa muy distintas son, cómo comparar, el otoño y el invierno. El otoño y el invierno han sido elegidos, por periodistas, personas afines y moscas -comunes y especiales-, para deprimirse lo que buenamente se pueda. No tienen otra función el otoño y el invierno.” Don Rodrigo, una de las polillas de Un tranvía en SP (Unai Elorriaga).

Yo estoy de acuerdo, sobre todo por lo del otoño (aunque a mi no me preguntaron para elegirlo así).

Blissful Vir discrepa. Le gusta el otoño dice, con voz de niña pequeña pegada al escaparate de una confitería.

Paranoid escucha Summer in the city, de The Lovin’ Spoonful
Paranoid tiene decenas de pasajes marcados en este libro
Paranoid acaba de empezar La guía del autoestopista galáctico

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