11 de Marzo de 2014

El estilo de Preferente

Posted by Paranoid en Miscelánea | 16:15

Parece ser que Preferente, medio especializado en el sector turístico, sigue fiel a su estilo de censurar los comentarios que no le interesa publicar. O al menos, algunos. Afortunadamente existen otros medios en los que no disfrutan del poder. El orden es el siguiente. Primero, echad un vistazo al artículo y luego a mi comentario que, hasta el momento, no han aprobado y publicado:

Leo este artículo con estupor (el autor puede encontrar el significado de la palabra en el diccionario de la RAE) y pienso en contestar con cientos de argumentos, pero Pilar se me ha adelantado y lo ha hecho perfectamente.

La RAE es una institución que durante los últimos 300 años (que se dice pronto…) ha cuidado nuestra lengua. Y lo hace, además, en colaboración con otras 21 academias de otros países hispanohablantes. Y parece que hasta la fecha no lo han hecho tan mal. Estos supuestos fósiles y tantos otros que han pasado por su bancada, por cierto, algunos de ellos grandes escritores, han sabido darle unidad al lenguaje que utilizamos, explicarnos sus usos y reglas, protegerlo y evolucionarlo. Sí, evolucionarlo también, por si el autor no lo sabía. El resultado lo conocemos todos, 300 millones de personas somos capaces de entendernos sin problemas y, además, sin perder los valiosos localismos. ¿Eso impide que debamos hablar otros idiomas por el bien de nuestros intereses o por pura curiosidad? No, para nada. Pero no alcanzo a entender que tiene que ver una cosa con la otra. Lo que sí comprendo es que, como alguno de los comentaristas apunta, si viajamos en un avión de compañía española, deberían o podrían hacer el esfuerzo de hablarnos en castellano. Al fin y al cabo nos cuentan cosas, nos comunican, y si hay gente en el pasaje que no entiende lo que se dice, el principal objetivo se pierde. Y esto es válido para un viaje en avión y tantas y tantas otras situaciones.

Una cosa más. Sólo una. Las dos principales armas de un periodista son su uso del idioma y la verdad. Y lo primero, por lo que vemos, el autor ya lo respeta poco…

Paranoid escucha Smashing Pumpkins

26 de Febrero de 2014

Pretérito perfecto

Posted by Paranoid en Miscelánea | 23:54

Anhelar el pasado cómo vía de escape. Observar el retrovisor en busca de esperanzas para avanzar, salvar el atolladero en el que a veces se torna el mundo.

Escucho Bigott. Suena God is Gay a través de un altavoz latoso instalado en una máquina en plena senectud. Viajo. Cádiz nunca estuvo tan cerca.

Un tipo desconocido aparece en el escenario que ha engullido un baluarte de la ciudad. Hay referencias, nos hemos topado casualmente con dos jóvenes, amigas de Donmazinger, que nos cuentan maravillas del aragonés. Nuestras ganas, su entusiasmo y la cerveza se alían para completar la barra verde de la expectación.

Un tipo desconocido se mueve sobre el escenario (engullido, ¿lo he dicho ya?, por un baluarte de la ciudad). No es danza, no es baile, no es seguir el ritmo. Parece un estertor, pero desarrollado por un auténtico especialista en estertores. El mejor en vida, diría, con la única competencia de Thom Yorke en Lotus Flower.

Suena una docena de temas. Bigott pervierte nuestras constantes artísticas. Se cuela en nuestro interior, nos invade y, para ello, se ayuda de una banda espectacular. Quién diría que ese batería iba a ser tan bueno. Quién hubiera pensado que Paco Loco pondría en pie a cada una de mis neuronas. Hablo con él. Hablo, él apenas contesta protegido por su timidez y sus gruesas gafas.

Nos vamos. Lalau y yo tenemos grandes planes para los días siguientes: camping en Zahora, pueblos, playas, relax, paz, calma, tranquilidad… Ni siquiera otra banda, la de los gallos, acaba con nuestro objetivo. Y ponen mucho de su parte. Los días transcurren. Es la mejor manera de definirlo. El tiempo fluye sin darse importancia. Le dejamos hacer. No nos preocupa porque allí nada es real. Tampoco él, con sus andares chulescos de cuarta dimensión. Nada se interpone entre nosotros y las dunas, nosotros y la brisa, nosotros y los mojitos frente a un Atlántico que ronronea, juguetea y nos adora…

…despierto. Una mirada me basta para comprender. El anhelo se ha esfumado, aquí el tiempo ordena y nos marca el ritmo, galeotes. Da la impresión de que la nave jamás tocará puerto.

Paranoid escucha Bigott

12 de Diciembre de 2013

Una espiral…

Posted by Paranoid en Miscelánea | 11:06

La cosa funciona así. Una persona, joven, trabaja durante más de tres años en la misma empresa. En vez de ofrecerle un contrato indefinido, esa empresa mantiene a nuestra persona en cuestión con contratos por obra y servicio. Uno tras otro. Muchos. Nadie lo controla. O mejor dicho, lo controlan, pero nadie dice nada. Entonces esa persona decide mudarse junto con otra persona. Encuentran un hogar que han de pagar a precio de oro. Un hogar amortizado por el propietario desde hace años. Ese dueño exige que se formalice un seguro de impago (que extrañamente se ofrece a pagarlo él). La entidad aseguradora pide los datos laborales de ambos inquilinos. Concluye que la persona A, cómo no se encuentra contratada de forma indefinida, tiene que acreditar que ha acumulado días trabajados suficientes como para disponer de un tiempo concreto de prestación por desempleo. Por si acaso. Esa persona, junto con individuo B, tiene la mala costumbre de querer vivir en un piso pequeño, no muy nuevo, no muy lujoso, por lo que ambos preparan la documentación necesaria para probarlo. Y luego se verá.

O bien, la cosa funciona así. Un país mantiene desempleada a una parte importante de sus jóvenes. Otra parte trabaja bajo el agujereado paraguas del contrato temporal. En ese país (no daremos nombres), los sueldos son bajos, cada día más. Y los alquileres, no del todo asequibles. En el país del que hablamos, han aumentado las garantías que se exigen para arrendar un inmueble al mismo tiempo que disminuye la capacidad de la población para cumplirlas.

La pregunta es: ¿cómo lo hacemos?

Qué pena de sitio.

Paranoid escucha Aprovechando, de Celtas Cortos

30 de Mayo de 2013

De malotes

Posted by Paranoid en Miscelánea | 13:40

Con todo el bullicio producido por la entrevista de Aznar y su anunciado posible advenimiento (Dios nos libre de tal bigotudo Mesías), he recordado una viñeta que publicó Sansón en agosto de 2009, por lo que veo en el nombre del archivo que guardé. Una de las mejores. Si no me falla la memoria (lo que ocurre con relativa facilidad), por aquel entonces apareció una imagen de este tipo estilo ironman en la playa. Vamos, vigoréxico. Imagen que, en general, me llevó a pensar en los más excelsos adalides de cualquier patria: intelectuales, deportistas, atractivos, seductores y hasta grandes en artes como la pesca o la caza. Al menos, así se veían ellos a sí mismos.

Bueno, que me desvío. La imagen que ahora gana de nuevo vigencia, aquí abajo. Solo que con una pequeña diferencia: el malote antes defendía a un pringao al que ahora le intenta robar el bocadillo.

Los malotes son así, imprevisibles.

22 de Abril de 2013

Frustraciones tecnológicas

Posted by Paranoid en Miscelánea | 12:31

Uno pasea tan feliz por Salamanca, de bar en bar, y se encuentra con una imagen que le parece hasta graciosa. Es esta. Con la cantidad de cerveza que ya llevaba encima, casi la presento a los Pulitzer…

Lo que decido automáticamente es presentarla al señor Twitter y mis queridos y correspondidos acólitos. Fácil, ¿no? Vivimos en la era de la tecnología. La sociedad de la información hasta en los huesos. Entramos en otro local, garito o mazmorra alcohólica y, mientras saboreo una rica crema de güisqui, me pongo a ello. Pasos:

1. Busco la imagen en el móvil y pido compartirla mediante la app de Twitter. El mensaje no sale del dispotivo.

2. Reinicio (no puedo cancelar la acción) y lo intento de nuevo. Idéntico resultado.

3. Decido hacer lo mismo, pero a través de la app de Hootsuite. La foto no se carga.

4. Despotrico. Recibo unos guasaps. Tengo conexión. Despotrico de nuevo.

5. Me voy a la página de Twitter a través del navegador (Opera). No puedo acceder.

6. Lo intento a través de la página de Hootsuite. Ni siquiera puedo introducir mis datos de login.

7. Voy al baño y vuelvo. El portero del Valladolid salva un gol seguro.

8. Repito los pasos 5 y 6 pero mediante el navegador que viene con Android. ¿Os imagináis el resultado?

9. Pido otra crema de güisqui. Me frustro. Me olvido.

[…]

10. Lunes por la mañana. Retomo la misión suicida después de rebajar a la mínima expresión las dimensiones de la foto. Pesa menos que una modelo profesional de pasarela. Pruebo 3 opciones casi al azar. No funciona.

11. Pues nada, a lo de siempre. Vía PC. Hootsuite no se abre (página capada). Twitter se atraganta: “sobrepasado el tiempo de carga de foto”.

12. Lloro.

13. Consigo hacerlo de la forma que menos me interesa. En los tiempos que vivimos, sería algo parecido a calentar el café de por la mañana tras hacer fuego a base de golpear piedras.

Maravilloso

Paranoid no escucha música porque a Grooveshark no le apetece trabajar

30 de Diciembre de 2012

Reflexiones de cuello alto

Posted by Paranoid en Miscelánea | 13:51

Conversación, anoche, en un restaurante japonés. Protagonistas: camarero asiático y cliente español con gafas redondas, jersey claro de cuello alto y comentarios (hasta el momento) de pretendido tono sesudo.

Cliente: Oye, perdona el pescado este amarillo, el que venía encima del arroz, ¿qué pez es? Porque me ha gustado mucho.

Camarero: ¿El amarillo? Ehhh, tortilla.

Cliente: ¿Pez tortilla?

Camarero: Umm, no, de huevo.

Cliente: Ah, ejem, vale. Gracias…

Paranoid escucha Porcupine Tree.

4 de Diciembre de 2012

Happy Birthday

Posted by Paranoid en Miscelánea | 10:05

Hubo una antítesis y claro, en algún momento tenía que llegar la versión amable, bonica, pro Ultrasónica. Qué mejor que el día de su cumpleaños y más estando tan lejos como está, en La pérfida albión.

Busca por ahí abajo, C, encuentra a Parchís y deja que lo canten para ti.

Felicidades.



Pro Ultrasónica by Victor Regidor on Grooveshark

3 de Septiembre de 2012

Camping: noche infernal

Posted by Paranoid en Miscelánea | 23:05

Hace una semana, aproximadamente. Primera noche en el camping de Caños de Meca (cerca de la playa de Zahora, Cádiz). Lau y yo envalentonados por nuestra eficiencia a la hora de montar la tienda, una actividad cuasi primeriza para ambos, y extasiados por el entorno, decidimos irnos a dormir bajo un pensamiento común: “esto mola”. Cerramos el telón, se abre el del lugar demoníaco y comienza un espectáculo dirigido por el mejor maestro de ceremonias… de Guantánamo.

Si no recuerdo mal, el big bang de las molestias se inició con la conversación filosófica de dos de los diez colegas que habitaban algunas tiendas contiguas a la nuestra. Ellos, que se quedaron por carecer de combustible en su coche, arreglaron el mundo en general y el suyo en particular con voces que se agrietaron a lo largo de la charla.

Poco después de comenzar este diálogo, un pájaro (a saber de qué especie) decidió buscar a su igual con llamadas cuyos decibelios sobrepasaban, con creces, los de un cuatrimotor despegando desde tu oreja. Decía esto: Uuuuuuuh, uh uh uh uh, uuuuuuuuuuuuuuuuuuuh (esta última parte emitida con la vergüenza de quien se sabe molesto). El bicho (asumo que era un bicho) se calla a la media hora tras obtener dos respuestas del otro lado del camping. Pero el daño mental ya estaba hecho.

Puede que como respuesta a este desatino verbal, los dos compañeros de la tienda de la parcela sur se activaron para entrar y salir de forma repetitiva en la furgoneta (que no tienda) en la que se refugiaban. El vehículo era antiguo, la puerta enorme y el sonido que hacía al correr sobre el carril y activarse el cerrojo, desquiciante. Sobre todo a la décima ocasión. Que los dos protagonistas caminasen en chanclas no ayudaba: clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap…

Toda esta actividad nocturna se apoyaba en una potente base rítmica que conseguía un hecho incontestable: aunque la procedencia de los sonidos resultaba dispar, su conjunto no parecía deslabazado. El autor de este milagro hacía como que descansaba a unos 10 metros de nuestro punto infernal. Jamás, insisto, nunca nadie había escuchado roncar de esta forma a un ser vivo. No quiero saber qué dormía ahí dentro, si es que dormía. Pero sospecho que tenía cola enorme de lagarto, escamas y una boca que expulsaba fuego. Ojipláticos en la colchoneta, cuando el silencio del resto de los protagonistas facilitaba su propagación, Lau y yo asistimos a un fenómeno de la naturaleza sólo comparable a la lucha del mar, en su peor día, contra los acantilados más testarudos. Esperpéntico. En un momento pensé que toda su tienda, grande y gorda como el ser, supongo, iba a introducírsele por las vías aéreas. Estructura incluida.

Entre temblores y con un sudor que asemejaba escarcha, me armé de valor, me protegí con un escudo y la espada anti orcos y salí a la oscura noche: “Oiga… esto… ¿Podría usted? ¡Disculpe!” Obviamente no obtuve respuesta. Si el bicho no se despertaba por sus propios jadeos destructivos, no iba a hacerlo ante un intento de interpelación educado y formal. Más aún si además, de la madriguera, escapaban también los sonidos típicos de una película de aventuras (espadas y demás), que la cosa veía antes de caer rendido en los brazos de Morfeo.

Así que volví a mi tienda, con el sabor del fracaso en la boca, entre ronquidos rompe tímpanos pero ufano por el descanso al que se habían entregado los colegas filosóficos y los probadores oficiales de puertas de la Ford Transit, modelo 1995. Ya, pensé, sólo faltaba que los dos garitos que flanquean el terreno olvidasen las noches más activas del verano y cerraran sus puertas, encerrando hasta la madrugada siguiente la actuación tipo karaoke (Garito A) y las rumbas y popurrís aflamencados (modo B). Lindo sopor…

Hasta las 4:40, sí, como la gente que acompañaba a Juan Luis Guerra. Pensé que el cielo se caía sobre nuestras cabezas o que alguien había soltado en los alrededores a varias agrupaciones de habaneras en los prolegómenos de sus actividades de afinación. Aunque el ruido, capaz de atemorizar al mismísimo Iker Jiménez, provenía de una decena de gallos en pugna vocal, todos arremolinados en un mismo terreno. Anexo al camping, claro está.

Nadie puede imaginar el daño al ánimo que puede causar un coro de estas características. Despertar en medio de una dura madrugada entre los alaridos escupidos en común por todos los espectros de la zona puede provocar calvicies y disfunciones eréctiles. Crucemos los dedos. El recital duró, y se repitió durante los días siguientes, alrededor de media hora. Sin orden aparente, varios de los simpáticos animalitos gritaban como si les hubieran pisado las patas una noche de verano en la que decidieron calzar sandalias. Mención especial merece el pobre espécimen que, aún sufriendo vegetaciones (como su antepasado de la aldea gala), intentó ocupar esa plaza preferente que por su fuerza, por su persistencia, en algún momento ocupó en el pasado. El bicho, superado por jóvenes musculosos, al menos no dejó de intentarlo. Para regocijo nuestro, ya presos de una risa descontrolada, nerviosa, relajaesfínteres

Volveremos.

Paranoid escucha The Dead Weather

14 de Agosto de 2012

Sustracciones en el frío

Posted by Paranoid en Miscelánea | 17:54

Cosas que te pueden pasar cuando se comparte frigorífico (extraído de una conversación de ayer). Por 25 pesetas, como diría Estadella en el Un, dos, tres:

● Que tu compañera de piso utilice tu leche y, para disimular, rellene el brick con un buen chorro de agua.

● Que ese con el que compartes piso robe productos como, por ejemplo latas de atún, y luego te comente: “Oye, que no sé si te habrás dado cuenta, pero te has quedado sin atún. No se te olvide comprar”.

● Dejar dos tuppers dentro de una bolsa en el frigorífico del curro. Que alguien abra la bolsa, mire en el primer tupper, no le convenza el contenido (pescado), revise el segundo y se coma las croquetas caseras. El contenedor, por supuesto, se queda donde estaba.

● Y claro, el clásico de la leche en el curro. Alguien te pregunta. Tú, de forma sorprendente, siempre llevas leche en el coche (siempre, sí, otro día contaré la historia), así que le das un litro. Esa persona lo comienza. Lo usa mínimamente para completar un café con leche y lo deja en la nevera. Al día siguiente queda el culín.

● Otro laboral. Bandeja de fruta que Lau deja en el frigorífico con una pieza, una sólo, para la tarde. Cuando baja tan contenta a por ella, el recipiente sigue allí, sí, pero no la fruta…

Paranoid escucha Neutral Milk Hotel

31 de Julio de 2012

Goodbye Stranger

Posted by Paranoid en Miscelánea | 20:26

El verano suena a Goodbye Stranger. Lo escucho y desaparezco. Ahora tengo un tercio de mi edad actual y pierdo el tiempo sobre un sofá algo ajado que, en su adolescencia, soñó con ser de piel. Después de comer, espero a que se cumpla un límite horario que nunca comprendí. Rebusco entre los cedés de mi tío. Él posee el primer reproductor de la familia y una colección de música que merece mi admiración. La primera vez que elegí, dudé entre The Beatles, Dire Straits y Supertramp. Los tres nombres navegaban por el horizonte de mi mente. Escogí el último por alguna razón que no tengo muy clara. Quizá por la portada (seguramente). Ahora no lo pienso. Cada tarde me dejo caer mientras mi familia, en la sala contigua, toma café. Aprieto el botón, se abre la bandeja con su ruido característico y deposito el disco con todo el cuidado del mundo (creía que eran muy caros y también muy delicados). Cierro y “play”. Subo volumen. Abro el libro. Comienzo con el ritual vespertino que se repite durante un largo mes, el tiempo en el que la estación se hace con una legión de sinónimos: calle, piscina, carreras, bicicleta, frontón, amigos, juegos en la noche, algo de vandalismo infantil, pueblo, fiestas más o menos inocentes… Despreocupación. Una sensación de libertad sólo cercenada por algunas (y no demasiadas) imposiciones. Un aura de disfrute e ingravidez que se oscurecía el mismo momento en el que las puertas de aquel coche oscuro se abrían para mi. Volver significaba mucho más que lo que dictaba su definición.

Paranoid escucha Supertramp

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