29 de Octubre de 2012

La tierra vista desde arriba (en 1929)

Posted by Paranoid en Cementerio de los libros olvidados | 23:24

Tras dos meses sin aparecer por aquí, he pensado que había que escribir algo que realmente valiese la pena. Y claro, para eso será mejor fiarse de los demás. Así que allá va un pequeño fragmento de Manuel Chaves Nogales. Forma parte de su libro, La vuelta al mundo en avión. Un pequeño burgués en la Rusia roja (1929), que acaba de ser editado por Libros del Asteroide y que contará con la oportuna entrada en Mandarina Magazine, como no podía ser menos.

Lo mejor, que este texto te lo encuentras muy al principio del libro. Promete…

“La Tierra —esto se ve en seguida— no es nuestro domicilio natural. La Tierra es una vieja calva, fea, llena de arrugas, basta y grandota, con la que no puede uno entenderse. Más que nuestra madre la Tierra, es nuestra tía la Tierra; nuestra tía abuela.

Cuando se la mira atentamente a una distancia adecuada, se advierte que es demasiado vieja para ser nuestra madre; no nos forjemos ilusiones; no somos sus hijos. Seguramente ella no nos considera más que como una despreciable degeneración de su descendencia. Sospecho que, mejor que con nosotros, se entendía esta vieja gruñona con aquellos animales fabulosos de ochenta o cien metros, aquel mamut y aquel ictiosauro prehistóricos a los que debió acoger en el regazo de sus valles más amorosamente que a nosotros. A nosotros nos tolera por desidia; es una vieja sucia que por no sacudirse aguanta este enjambre de piojos que es la humanidad.”

Paranoid escucha Nothing Left, de Audioslave

12 de Marzo de 2010

Delibes

Posted by Paranoid en Cementerio de los libros olvidados, Miscelánea | 11:31

Pocas veces me ha ocurrido. Dos, que recuerde. Ha muerto Miguel Delibes y esta mañana no he podido contener las lágrimas. Nunca le conocí, pero siempre sentí por él una especie de orgullo familiar indescriptible.

Se ha ido uno de los grandes. Puede que el que más. Se ha ido alguien que elevó el costumbrismo castellano al nivel de arte. Nadie supo retratar con tanta transparencia la vida del campo, su dureza y dificultades, sus sinsabores y también sus satisfacciones, que siempre alguna se colaba por un mínimo resquicio. Tantas y tantas sensaciones que él dibujó con palabras (también con palabras), que él nos legó como una obra de valor incalculable. Las ciudades se comen a los pueblos, el campo muere con sus habitantes. Su léxico se difumina pero deja su rastro en cada una de las obras del maestro.

A sus 89 años, Delibes ya había traspasado hace tiempo el umbral de la mitología de las letras (se me hace raro escribir en pasado). El Hereje (1998), su última novela, olió a despedida, a punto y final de una obra que navega entre la literatura y el periodismo, que presume de fidelidad a la realidad y de ella se sirve para secuestrar al lector. Ahora, con su muerte, el escritor accede directamente a un olimpo de privilegiados que en pocos años se estudiarán como los clásicos del castellano. Aunque a algunos, sus títulos ya nos han acompañado en nuestros libros de texto.

Ha muerto Miguel Delibes, pero algo de él, buena parte de él, permanece en sus creaciones.

Paranoid escucha Henry Lee, de Nick Cave & PJ Harvey

22 de Octubre de 2009

Historia del Tiempo

Posted by Paranoid en Cementerio de los libros olvidados | 10:05

El Metro es un excelente baremo para saber qué bestseller está de moda. Sin mirar listas, visitar librerías o tener ninguna relación con el entorno, más allá del susodicho Metro, podría resumir las preferencias de los lectores españoles en cualquier título de Carlos Ruiz Zafón, la trilogía Millenium de Stieg Larsson o, por ejemplo, La Catedral del Mar de Ildefonso Falcones. También hay alguno que gusta de leer ensayos, pero no lo incluyo porque siempre es el mismo y tiene cara de loco.

Hoy ha pasado algo que me ha hecho ilusión. Entro y me topo, justo enfrente de mi sitio, con una chica joven (también con pinta de desequilibrada) con un volumen pequeño en las manos, de bolsillo. Me suena una de las ilustraciones. Observo. Observo de nuevo. Vuelvo a observar y sí, efectivamente, es La Historia del Tiempo, de Stephen Hawking, el mismo libro que leo actualmente.

Cuando me lo termine, y a este paso no creo que tarde mucho, pondré por aquí un pequeño resumen. Pero ya puedo adelantar algo: es una explicación sencilla, para todo el mundo, de cómo se creó el universo, las teorías de hacia dónde va y cuestiones relacionadas, que son básicamente todas las que afectan a nuestra existencia. Es fascinante. Creo que no hay mejor manera de definirlo. Y encontrarte con alguien que también lo lee con evidente expresión de deleite, no llega a tanto pero tampoco se queda muy lejos.

Viva la curiosidad.

Paranoid escucha a Serj Tankian

21 de Septiembre de 2009

El Gran Gatsby – F. Scott Fitzgerald

Posted by Paranoid en Cementerio de los libros olvidados | 10:45

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto con un libro. No es que no haya leído nada con talento últimamente, es que no me he topado con nada con esa calidad que te secuestra y no te permite hacer nada más que seguir, imaginar, reinventar la historia.

Cómo decirlo. El Gran Gatsby absorbe. Completamente. Francis Scott Fitzgerald, el autor de este clásico, supo encontrar ese equilibrio que todo literato ansía compuesto, entre otras muchas cosas que tampoco domino (ójala), por un ritmo constante y muy ligero, una historia atractiva y una prosa, sobre todo esto, una prosa que hace grande cualquier elemento que forme parte de la novela. Lo halló y lo plasmó en esta obra que se ha convertido en un clásico por motivos evidentes. Sólo hay que disfrutarlo.

El escritor estadounidense ofrece en El Gran Gatsby un relato difícil de etiquetar. Hay un reencuentro amoroso, hay una reflexión sobre la amistad, hay también un pensamiento sobre la ambición, hay éxito y fracaso, adulación y soledad. Todo un compendio de pilares que dan forma a la vida mezclados de forma magistral en sólo unas doscientas páginas.

De la narrativa de Scott Fitzgerald poco queda ya por decir. Es fresca, incluso ahora, 85 años después de su primera edición, y quizás ese es su principal aval. El eje de la novela recorre una estructura perfectamente diseñada, en tiempo, forma y lógica, descargada a cada momento por brillantes descripciones secundarias. El autor se recrea tanto en los paisajes como en los personajes secundarios y sus relaciones, sin olvidar momentos concretos como viajes en tren, discusiones en cualquiera de las fiestas en casa de Gatsby o diálogos en principio evitables. El resultado es simplemente sobresaliente.

Paranoid escucha Batcat, de Mogwai

28 de Agosto de 2008

Maus – Art Spiegelman

Posted by Paranoid en Cementerio de los libros olvidados | 0:34

Maus es una novela gráfica (yo hubiera dicho comic, pero no quiero parecer un hereje) del autor americano Art Spiegelman. Maus es también un estremecedor y curioso relato, no sé en qué orden adjetivarlo, de cómo el padre del autor, Vladek Spiegelman, sobrevivió a la II Guerra Mundial, a la locura nazi, al campo de concentración de Austzwitch y a todas las dificultades que un judío polaco pudo pasar durante aquellos años. Y todos sabemos que fueron muchas.

El libro, que recoge todas las entregas que durante 11 años publicó el historietista, llegó a mis manos casi por casualidad. Yo, que he de reconocer que la palabra comic la asocio a Mortadelo y Filemón o Lucky Luke, comencé a leerlo en modo prueba, con curiosidad pero también con ganas de aparcar el densísimo Muchas veces me pediste que te contara esos años, de Juan Cruz. Sin oportunidad siquiera para sentir un atisbo de sorpresa, las primeras páginas me atraparon férreamente con sus garras de sinceridad, humanidad y sencillez, tres calificativos que unidos al sufrimiento inimaginable y aderezados con algo de empatía (inevitable en todo caso), se tornan en ligera ansiedad según pasan las viñetas.

¿Qué hace tan especial este relato formado por 295 páginas de viñetas? Su humanidad, sí, su calidad gráfica, su forma de enganchar aunque los personajes aparezcan en forma de animales (ratones=judíos, gatos=nazis, ranas=franceses, cerdos=polacos…) y su aparente objetividad. Veracidad apoyada de forma subyacente en los detalles íntimos y hasta escabrosos que el autor revela sobre la relación con su padre, el suicidio de su madre o la compleja historia familiar más allá del hecho propio del holocausto.

Maus. Relato de un superviviente, recibió un premio Pulitzer en 1992.

4 de Julio de 2008

Trilogía Sucia de La Habana (I)

Posted by Paranoid en Cementerio de los libros olvidados | 10:48

“Nada de paz y tranquilidad. Quien logra el reposo en equilibrio está demasiado cerca de Dios para ser artista.”

Trilogía Sucia de la Habana, Pedro Juan Gutiérrez, 1999.

Paranoid escucha No distance left to run, de Blur
Paranoid está de vacaciones, su blog también

17 de Abril de 2008

El Mono Desnudo

Posted by Paranoid en Cementerio de los libros olvidados | 11:58

“Hay 193 especies vivientes de simios y monos. 192 de ellas están cubiertas de pelo. La excepción la constituye un mono desnudo que se ha puesto a sí mismo el nombre de Homo Sapiens. Esta rara y floreciente especie pasa una gran parte de su tiempo estudiando sus más altas motivaciones y una cantidad de tiempo igual ignorando concienzudamente las fundamentales. Se muestra orgulloso de poseer el mayor cerebro de todos los primates, pero procura ocultar la circunstancia de que tiene también el mayor pene, y prefiere atribuir injustamente este honor al vigoroso gorila. Es un mono muy parlanchín, sumamente curioso y multitudinario y ya es hora de que estudiemos su comportamiento básico.” El Mono Desnudo, Desmond Morris.

Y esto es sólo el primer párrafo de la introducción…

Paranoid escucha Your Time Has Come, de Audioslave

7 de Enero de 2008

De princesas y duendes

Posted by Paranoid en Cementerio de los libros olvidados | 1:40

Me ha vuelto a ocurrir, he leído atropelladamente (un cuento en este caso) arrastrado por las ganas de conocer, de sumergirme, de imaginar situaciones que, además, han sido escritas para mi. Sé que leer así no es lo correcto, que puedo obviar detalles y deslizarme sin control sobre pasajes que seguro que merecen mayor atención, pero también me gusta pensar que esto sólo sucede de la mano de la emoción, de la sorpresa más absoluta y del atractivo literario.

¿Qué destaco? La originalidad, la ausencia de cursilería (a pesar de las amenazas) y las conexiones (no me preguntes por qué), que en algún caso me han llevado a pensar en Gaardner. Me suena la intención de la princesa de plasmar en las palabras cada una de las sensaciones que nos puede provocar una imagen, cada una y su conjunto, claro. Reconozco en mi ese deseo y recuerdo también la dureza de la relectura y el fracaso descriptivo. Admito además que mis dedos han estado a punto de marcar las esquinas de alguna página (doblez = me llama la atención = esa frase-situación me la guardo = ¿se me ocurriría a mi?). Me admira lo que escribes y me averguenza, en cierta manera, que yo no haya sido capaz de hacerlo.

Pido perdón por la lectura presurosa, un perdón con la boca pequeña porque tiene fácil solución.

Paranoid escucha Karma Police, de Radiohead

17 de Diciembre de 2007

En las Nubes

Posted by Paranoid en Cementerio de los libros olvidados | 11:53

“Había leído la semana anterior algo sobre un número con el maravilloso nombre de gúgol. Un gúgol equivalía a diez multiplicado diez veces por cien. Un uno con cien ceros. E incluso había otra palabra mejor, una auténtica belleza: el gugolplex. Un gugolplex equivalía a diez multiplicado gúgol por diez. ¡Vaya número!

Peter dejó vagar su mente por ese fantástico tamaño. Su padre le había dicho que los astrónomos calculaban que el número total de átomos de todos los millones de estrellas que podían ver con sus telescopios gigantes era de uno con noventa y ocho ceros. Todos los átomos del universo no sumaban ni siquiera un solo gúgol. Y un solo gúgol era una insignificancia en comparación con un gugolplex. Si le pidieras a alguien un gúgol de caramelos de chocolate, no habría en el universo suficientes átomos para fabricarlos”.

En las Nubes, de Ian McEwan.

Por cierto, parece que la historia del nombre de Google también tiene algo que ver con el número gúgol

Paranoid escucha Conditionel de Varietes, interpretada por Eiffel

11 de Diciembre de 2007

Ébano

Posted by Paranoid en Cementerio de los libros olvidados | 10:37

“Nos subimos al autobús y ocupamos los asientos. En este momento puede producirse una colisión entre dos culturas, un choque, un conflicto. Esto sucederá si el pasajero es un forastero que no conoce África. Alguien así empezará a removerse en el asiento, a mirar en todas las direcciones y a preguntar: «¿Cuándo arrancará el autobús?» «¿Cómo que cuándo?», le contestará, asombrado, el conductor, «cuando se reúna tanta gente que lo llene del todo.»

“El tiempo aparece como consecuencia de nuestros actos y desparece si lo ignoramos o dejamos de importunarlo. Es una materia que bajo nuestra influencia siempre puede resucitar, pero que se sumirá en estado de hibernación, e incluso en la nada, si no le prestamos nuestra energía. El tiempo es una realidad pasiva y, sobre todo, dependiente del hombre.

Todo lo contrario a la manera de pensar europea.

Traducido a la práctica, eso significa que si vamos a una aldea donde por la tarde debía celebrarse una reunión y allí no hay nadie, no tiene sentido la pregunta: «¿Cuándo se celebrará la reunión?» La respuesta se sabe de antemano: «Cuando acuda la gente.»

Ébano, de Ryszard Kapuściński.

Paranoid escucha Black, de Pearl Jam

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